Una Banda Llamada: Death

Antes de Bad Brains, los Sex Pistols o incluso The Ramones, había una banda llamada Death. El punk antes de que existiera el punk, tres hermanos adolescentes a principios de los años 70 formaron una banda, comenzaron a tocar algunos en conciertos locales e incluso hicieron un single con la esperanza de firmar un contrato. Pero esta fue la época del Motown y la emergente música disco. Las compañías discográficas encontraron la música y el nombre de la banda demasiado intimidantes, y al grupo nunca se le dio una oportunidad justa, se separaron antes de poder completar un álbum. Electrizante documental de rock y épica historia de amor de la familia a partes iguales, A Band Called Death narra el increíble viaje de cuento de hadas de lo que pasó casi tres décadas más tarde, cuando una polvorienta demo de 1974 consiguió salir de la buhardilla y encontró un público varias generaciones más jóvenes.



Fuente: http://vk.com/video203650265_170568676
Duración: 96 min.





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Comentarios

  1. Anónimo10:23 a. m.

    muy emocionante documento de esta banda desconocida hasta ahora para mi .Es una trompada en el tercer ojo.muchas gracias desde argentina para todo el mundo Feliz año nuevo !!!! paz.

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  2. Anónimo9:13 p. m.

    "Y la MUERTE, dejó de ser presagio, simplemente: salió a la luz"
    Robert c. díaz

    ... Sin dudas, la cinta "A Band called: DEATH" se subscribe al sortilegio de una de tantas de esa larga lista de tristes y a la vez, maravillosas historias, merecidamente rescatadas, esta en particular, desde los inicios mismos en que los hermanos Hackney (Dave, Bob & Dannis) decidieron "atrincherarse" en el “enmaderado” ático de su casa y hacer sonar sus decibeles musicales, en la barriada de lillibradge, en su natal Detroit, Michigan, para asi reivindicar, a consciencia o no, una página extraviada (una de tantas, quizás), o más bien, una de esas clásicas "black page" que aún sobreviven en los “baúles” de la historia del rock y que por fortuna, consiguen dignificar el Legado imprescindible que ello constituye dentro de la música popular contemporánea. Esta vez el mensaje visualiza una ocasión de lujo capaz de sacar a la luz imágenes, grabaciones, entrevistas, footages testimoniales de la época, conciertos, etc, meticulosamente “desempolvados” y presentados gracias a la avidez y la preocupación del lente compilador de cierta tendencia retrospectiva fílmica, perteneciente al cine musical underground de nuestros días, en aras de hacer visibles la naturaleza de estas historias y lo locuaz que, secuencia a secuencia se nos advierte la lectura de las mismas. Un recuento biográfico, a través de y en presencia del más que gratificante cariz de sus testimoniantes atrapados en el laberinto tejido desde sus propias vivencias...... Desde el primer crédito, y sin rodeos, la cinta, apuesta por el “remake” de algo que será inevitable de que ocurra, siempre bordeando una especie de “réquiem” por la muerte prematura de David Hackney, uno de los tres hermanos, lead guitar y líder musical y conceptual de la banda. De ahí que, de manera fotográfica logra un “ensamble” místico-musical entre Dave y sus hermanos, casi al milímetro capaz de metabolizar el drama irremediable de la "muerte" (o la fatídica manera de asumir el silencio, casi olvido en claustrofobia, del cual hubo de sucumbir, la banda Afronorteamericana de punk-rock, DEATH, por más de 38 largos años)...

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  3. Anónimo9:15 p. m.

    Arropados en el formato del trio tradicional de la época (bass, lead guitar & drums) e igual a como ocurriera con tantos otros de sus co-generacionarios, un tanto “tocados” por el inevitable “embrujo frugal” desde The Beatles, hasta Hendrix, los hermanos Hackney se deslizaron por la tesitura y el desarraigo emocional de una entereza musical sólida, con códigos e identidad sonora propios. De hecho, en virtud de tal arista es que pudiera entenderse mejor cómo, la cinta, en sus casi 96 minutos, no deja de pestañar un segundo en mostrarnos la sensibilidad de una banda que pese a hallarse “literalmente” en los albores de su inminente “desahucio musical”, aún sueña con la posibilidad de algún día poder recobrar los bríos y la razón de ser de sus mejores días para, de una vez y por todas, hacer justicia consigo mismo. … y , de paso, saldar cuentas con las anacrónicas ambigüedades exigidas por el “stablisment” discográfico” de entonces y así hallar un agujero que les permitiese salir a la luz con la honestidad y el clamor intactus a su entrega original...Y así ocurrió. Una historia que, más allá de agradecer lo puntual de su necesidad para ser contada, por igual consigue iluminar el horizonte contextual que, como propuesta y respuesta estética, hubo de asumir, el punk-rock negro en US en sus anales. Una aventura que, pese al rio de adversidades y zancadillas que hubo de afrontar, lleva implícita la gracia de hacernos sentir cercanos tal cual somos, siempre que en la consciencia reine en paz lo hecho con lo pensado, y de rebote, la sapiencia amorosa nos regale la humana posibilidad de mirarnos a la cara para decirnos una vez más (acaso, algo harto difícil de pronosticar, cuántos más!) lo que, al parecer, ha devenido en una suerte de “mancha consentida del anonimato”; esa “camisa de fuerza” de los cánones y patrones del gusto y la sensibilidad de las multitudes, con que se ha querido fundamentar la despiadada nulidad que ha arrojado al silencio a auténticas obras patrimoniales de la cultura universal, así como al genuino encumbramiento de sus cultores …sin dudas, un sinsentido tan deplorable como irracional y por si fuera poco, paradójicamente tan ligado a la historia del arte como a la de la propia humanidad. Sin dudas, una parodia que en su roce vivencial ha preferido sentirse parte de la eclosión del herbolario creativo que ilumina la fecundidad del artista, a la vez de parsimonioso, tan arraigado a esa premura de toda esencia vital, donde cada quién, sin importarle ser atisbado por los rumbos estéticos, filantrópicos, religiosos o el signo ideológico de sus actos, se afinca en respirar a pleno pulmón con ser consecuente con lo que siente y piensa, en fin, un hilo de coherencia artístico-creativa que bien vale la pena, intimar hasta la saciedad…… acaso, una ráfaga de palabras que, vistas desde la caligrafía visual de estas imágenes, pudiera sonar a piropo de ocasión pero que, en realidad son avatares cifrados en sintonía con ese don intuitivo y creativo que pesa sobre cada quién, el cual viene lastrando el hombre desde su primer respiro, la huella misma de sus andaduras y, por qué no, la recompensa inefable a sus múltiples diatribas… pues, no por mero consuelo es que grabamos en la piel la ilusión de ser devueltos desde el espejo de nuestras verdades, para desde su clímax polifónico y multicolor conseguir que la recompensa inmaculada del deber, siempre saque a flote la auténtica raíz de su abstracto impredecible, las múltiples preguntas, el puzzle sobre la creación misma, las ataduras de la inconformidad, lo estimable, lo invisible, la virtud sublime de la síntesis, lo hermoso de un capricho, el volver a la inocencia, ese juego eterno… la esencia misma de sueños e incertidumbres que rondan penitentes, y no por ello menos realizables…

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  4. Anónimo9:16 p. m.

    Afortunadamente, a día de hoy “A band Called DEATH” ya puede probarlo... It's been a long way out, body. But it’s kind of something like this, anyway. That’s life my dear David Hackney. It takes time, but….. si que si!!

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